Tradicionalmente, se ha usado la instrucción directa como método de enseñanza en las aulas. Es éste un sistema que se basa, casi en exclusiva, en la figura del profesor como transmisor de conocimientos y que contempla al alumno como un sujeto pasivo cuya única misión es escuchar, memorizar y reproducir. Por el contrario, el aprendizaje basado en proyectos viene a poner énfasis en la figura del alumno como motor de la actividad del aula. Ambos métodos son válidos y tienen sus pros y sus contras. Pasemos a analizarlos en detalle buscando sus pros y sus contras.
EL APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS
El aprendizaje basado en proyectos es un conjunto de tareas de aprendizaje basada en la resolución de preguntas y/o problemas, que implica al alumno en el diseño y planificación del aprendizaje, en la toma de decisiones y en procesos de investigación, dándoles la oportunidad para trabajar de manera relativamente autónoma durante la mayor parte del tiempo, que culmina en la realización de un producto final presentado ante los demás (Jones, Rasmussen, & Moffitt, 1997).
Como podemos observar, el aprendizaje basado en proyectos ponen en énfasis en la figura del alumno, ya que lo considera el eje central del proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata de que los estudiantes tomen las riendas y sean capaces de gestionar todo lo relativo a él, implicándose y dejando de ser meros sujetos pasivos. Pretende, por tanto, que sean ellos los que establezcan su propio ritmo de trabajo, los que vayan por delante de la tarea en lugar de ir a remolque como hasta hora se hacía con los métodos más tradicionales.
Esta metodología, como cualquier otra, tiene ventajas e inconvenientes. Por una parte, permite atender las distintas necesidades educativas que se presentan en el aula, ya que al ser el alumno el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje es él quien impone su propio ritmo de trabajo y quien decide la mejor manera en que puede contribuir a él.
Por otro lado, y dado que es una estilo de trabajo novedoso, se plantea el problema del desconocimiento. Alumnos y profesores están acostumbrados a los métodos tradicionales en los que la participación del alumnado se reducía a momentos muy puntuales. El ABP supone una ruptura con ellos y, por tanto, un período de transición que puede no ser ni rápido ni fácil. Además, requiere un determinado grado de formación al profesorado, para que sea capaz de sacarlo adelante, y una dotación material de la que probablemente muchos centros no dispongan.
EL APRENDIZAJE BASADO EN LA INSTRUCCIÓN DIRECTA
Es el método usado tradicionalmente en el aula, aquel en el que la figura del profesor es el eje central del proceso de enseñanza-aprendizaje. El alumno es un sujeto paciente en clase, y su única misión en la mayoría de los casos se reduce a memorizar conceptos y reproducirlos lo más fielmente posible en el examen. Esto, por un lado, permite al profesor un mejor control de aquellas clases que puedan resultar conflictivas, pero sin duda reduce la espontaneidad de los alumnos. También ayuda a controlar los contenidos que se imparten, ya que es más fácil cuantificar los que se han trabajado y cual ha sido su grado de consecución. Pero, tal y como hemos apuntado antes, reduce el papel del alumno en clase y reduce si iniciativa, su espontaneidad, les hace sentirse poco importantes y ajenos al aprendizaje. Se sienten máquinas cuya única misión es recordar y contar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario